Por: Francisco J. Cartagena Méndez – El Jimagua
Reseña investigativa | NotiDigitalPR
En memoria de mi madre, Olga Iris Méndez Candelaria (1960-1999)
Introducción
Durante gran parte de la historia, un diagnóstico de diabetes tipo 1 representaba una grave amenaza para la vida. Antes del descubrimiento de la insulina en 1921, las personas con esta condición generalmente sobrevivían apenas uno o dos años tras el diagnóstico. La insulina transformó ese panorama y convirtió progresivamente una enfermedad mortal en una condición crónica tratable, aunque todavía asociada con importantes complicaciones cardiovasculares, renales, neurológicas y visuales.
Más de un siglo después, sistemas automatizados de administración de insulina, monitores continuos, medicamentos con beneficios cardiovasculares y renales y terapias celulares experimentales amplían nuevamente las posibilidades clínicas, aunque estas innovaciones se encuentran en distintas etapas de aplicación e investigación. La magnitud del problema, entretanto, continúa creciendo. La magnitud del problema, entretanto, continúa creciendo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2024), el número de personas que vivían con diabetes aumentó de aproximadamente 200 millones en 1990 a 830 millones en 2022. En 2021, la enfermedad causó directamente alrededor de 1.6 millones de muertes, mientras otras 530,000 fueron atribuidas a enfermedad renal provocada por la diabetes.
Frente a esta realidad, tres preguntas orientan esta reseña investigativa:
- ¿Cuáles son los avances científicos y tecnológicos recientes más importantes en el tratamiento de la diabetes y qué evidencia respalda actualmente su efectividad?
- Qué pueden significar esos avances para personas con diabetes tipo 1, tipo 2 y diabetes pancreática o tipo 3c?
- ¿Hasta qué punto las terapias actualmente disponibles o en investigación podrían modificar el futuro de la enfermedad y qué barreras científicas, clínicas y económicas deberán superarse antes de que sus beneficios puedan extenderse ampliamente?
Una Enfermedad, Distintas Realidades
La diabetes no constituye una enfermedad uniforme. De acuerdo con los Estándares de Atención en Diabetes 2026 de la Asociación Americana de Diabetes (ADA), la diabetes tipo 1 se produce por la destrucción autoinmunitaria de las células beta pancreáticas y generalmente conduce a una deficiencia absoluta de insulina. En la diabetes tipo 2 ocurre una pérdida progresiva no autoinmunitaria de la secreción adecuada de insulina, frecuentemente acompañada de resistencia a su acción. La ADA reconoce además la diabetes gestacional y otros tipos asociados con causas específicas, entre ellas enfermedades del páncreas exocrino, síndromes monogénicos y determinados medicamentos.
Entre estas últimas se encuentra la denominada diabetes pancreática, pancreatogénica o tipo 3c, que puede desarrollarse cuando enfermedades o lesiones del páncreas afectan tanto su estructura como su capacidad para producir insulina. Pancreatitis aguda o crónica, extirpación de tejido pancreático, cáncer pancreático, fibrosis quística y otras condiciones pueden provocarla. La ADA advierte que esta forma de diabetes es frecuentemente diagnosticada erróneamente como diabetes tipo 2, razón por la cual actualmente favorece el término general de diabetes pancreática.
Estas diferencias son fundamentales para interpretar los nuevos tratamientos, cuyos beneficios y aplicabilidad varían según el tipo de diabetes y las características clínicas de cada paciente.
De Mantener la Vida a Controlar la Enfermedad
El descubrimiento de la insulina cambió radicalmente el pronóstico de la diabetes tipo 1, pero no eliminó la enfermedad. Según el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK), de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), las décadas posteriores estuvieron marcadas por el desarrollo de nuevas formulaciones de insulina, métodos de medición de glucosa, bombas de insulina y, posteriormente, sistemas de monitoreo continuo.
A esta evolución se sumó el histórico Diabetes Control and Complications Trial (DCCT), iniciado en 1983 y cuyos principales resultados fueron publicados en 1993, y su estudio de seguimiento EDIC, iniciado en 1994. Estas investigaciones demostraron que el control intensivo y temprano de la glucosa puede reducir significativamente las complicaciones oculares, renales y neurológicas, además de ofrecer beneficios cardiovasculares a largo plazo.
Esa evolución está entrando ahora en una etapa distinta: además del control glucémico, el tratamiento puede buscar reducir hipoglucemias, proteger órganos, automatizar la administración de insulina e incluso, experimentalmente, restaurar su producción.
Terapia Celular: Uno de los Avances Más Prometedores para la Diabetes Tipo 1
Uno de los cambios científicos más importantes se está produciendo en el reemplazo de las células productoras de insulina. En 2023, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó Lantidra, la primera terapia celular alogénica de islotes pancreáticos procedentes de donantes fallecidos. Su indicación es limitada: determinados adultos con diabetes tipo 1 que continúan experimentando episodios recurrentes de hipoglucemia grave pese al manejo intensivo de la enfermedad.
En los estudios considerados para su aprobación participaron 30 personas. Según la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, 2023), 21 consiguieron permanecer sin utilizar insulina durante al menos un año y 10 mantuvieron esa independencia durante más de cinco años. Sin embargo, el procedimiento requiere medicamentos inmunosupresores para impedir el rechazo de las células, y la agencia informó efectos adversos graves relacionados tanto con el procedimiento como con la inmunosupresión. Por ello, Lantidra representa una opción para una población específica, no un sustituto general de la insulina para todas las personas con diabetes tipo 1. Pero la siguiente generación de terapia celular podría resolver otra dificultad: la escasez de células procedentes de donantes.
Por su parte, Reichman et al. (2025) reportaron en The New England Journal of Medicine los resultados de un ensayo fase 1–2 con zimislecel, una terapia experimental basada en islotes totalmente diferenciados a partir de células madre. Los 14 participantes mostraron evidencia de función de los islotes trasplantados. Entre los 12 que recibieron la dosis completa, todos evitaron episodios graves de hipoglucemia, lograron HbA1c < 7 %, y 10 (83 %) dejaron de usar insulina al año. Aunque los hallazgos son altamente prometedores, no representan aún una cura: el estudio fue pequeño, de seguimiento limitado, requirió inmunosupresión y registró eventos adversos graves. Los autores concluyen que los resultados justifican continuar la investigación, pero todavía no permiten generalizar la terapia a poblaciones amplias.
Por otro lado, Mukherjee y Millman (2026), en una revisión publicada en la revista Diabetes de la Asociación Americana de Diabetes (ADA), permiten apreciar hacia dónde se dirige el campo: desarrollar una fuente renovable de células productoras de insulina y encontrar mecanismos que permitan protegerlas del sistema inmunitario sin depender permanentemente de inmunosupresión. Los islotes derivados de células madre todavía presentan limitaciones funcionales frente a los islotes humanos naturales, pero la posibilidad de producirlos a gran escala cambia sustancialmente el horizonte científico.
Del “Páncreas Artificial” a Nuevas Formas de Tratar la Diabetes
Mientras las terapias celulares avanzan experimentalmente, otra transformación ya ocurre en la vida cotidiana. Los sistemas de administración automatizada de insulina (AID) integran monitoreo continuo de glucosa, una bomba y algoritmos que modifican la administración de insulina según los valores registrados. De acuerdo con los Estándares de Atención en Diabetes 2026 de la Asociación Americana de Diabetes (ADA), estos sistemas constituyen el método preferido de administración para personas apropiadas con diabetes tipo 1, adultos y menores con diabetes tipo 2 y otras formas caracterizadas por deficiencia de insulina.La expansión hacia la diabetes tipo 2 es particularmente significativa. En agosto de 2024, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) amplió la indicación de la tecnología Insulet SmartAdjust, previamente autorizada para diabetes tipo 1, para incluir adultos con diabetes tipo 2. Los estándares de 2026 señalan que posteriormente tres sistemas AID habían recibido autorización para esta población.
Diabetes Tipo 2: Medicamentos que Buscan Proteger Más que la Glucosa
La transformación del tratamiento de la diabetes tipo 2 también se extiende a la farmacoterapia. Los medicamentos de las familias GLP-1 y SGLT2 han modificado el paradigma porque determinadas terapias de estos grupos ofrecen beneficios cardiovasculares y renales que no dependen exclusivamente de cuánto disminuyan la hemoglobina A1c. Los estándares de la ADA para 2026 recomiendan considerar medicamentos con beneficios demostrados de estas familias en personas con diabetes tipo 2 y determinadas enfermedades cardiovasculares, renales, insuficiencia cardíaca u obesidad, según las circunstancias clínicas individuales.
En personas con diabetes y sobrepeso u obesidad, las recomendaciones de 2026 señalan particularmente a semaglutida y tirzepatida entre las opciones farmacológicas preferidas cuando sean clínicamente apropiadas. Esto refleja una concepción cada vez más integrada de la diabetes tipo 2: glucosa, peso corporal, corazón y riñones no se tratan necesariamente como problemas independientes, sino como componentes interrelacionados del riesgo cardiometabólico.
¿Qué Significan Estos Avances para la Diabetes Tipo 3c?
El panorama es diferente para las personas con diabetes pancreática o tipo 3c. Según la ADA (2026), esta puede originarse por pancreatitis, pérdida o extirpación de tejido pancreático, neoplasias y otras enfermedades del páncreas exocrino, y frecuentemente se diagnostica erróneamente como diabetes tipo 2. Su tratamiento depende de la causa y del grado de pérdida funcional; la propia ADA señala que algunas personas pueden requerir el inicio temprano de insulina.
Los sistemas AID podrían beneficiar a determinadas personas con diabetes tipo 3c cuando existe deficiencia de insulina, pero sería prematuro trasladar a esta población las expectativas generadas por terapias celulares estudiadas específicamente en diabetes tipo 1. Esta diferencia anticipa una tendencia importante: el tratamiento de la diabetes será cada vez menos uniforme. La causa de la hiperglucemia, la función pancreática residual y las características clínicas individuales determinarán qué innovaciones ofrecen verdadero valor.
Puerto Rico: Una Revolución Médica Frente a una Carga Particularmente Alta
En Puerto Rico, estas innovaciones adquieren especial relevancia. El Informe sobre la diabetes en Puerto Rico 2024, preparado por el Departamento de Salud (2025), reportó que el 17.8 % de los adultos de 18 años o más vivía con diabetes en 2024, aproximadamente 480,952 personas. Esto equivale, de manera aproximada, a dos de cada diez adultos.
La mortalidad revela otra dimensión del problema. Según el mismo informe, la diabetes fue la tercera causa de muerte en Puerto Rico durante 2023, responsable de 3,069 fallecimientos, equivalentes al 8.9 % de todas las muertes registradas durante ese año. Estas cifras convierten los avances internacionales en algo más que una discusión científica distante: cualquier transformación significativa en prevención, acceso, diagnóstico y tratamiento tiene implicaciones directas para cientos de miles de personas en el archipiélago.
Pero innovación y acceso no son sinónimos. Incluso los estándares estadounidenses de 2026 ordenan considerar las barreras económicas al seleccionar tratamientos y reconocen que costo, cobertura de seguros y condiciones socioeconómicas influyen en el acceso a tecnologías como bombas y sistemas automatizados. Esa contradicción también existe a escala mundial. Mientras investigadores estudian células capaces de restaurar la secreción de insulina, la OMS estima que 59 % de los adultos de 30 años o más que vivían con diabetes en 2022 no utilizaban medicamentos para tratarla, con las mayores brechas de cobertura en países de ingresos bajos y medianos.
La pregunta científica, por tanto, no puede ser la única. También debe preguntarse quién podrá beneficiarse de la ciencia.
El Próximo Horizonte: ¿Controlar la Diabetes o Modificarla?
El campo avanza hacia un enfoque más integral que combina tecnología, farmacoterapia y biología celular. De esta manera, el futuro probablemente no estará definido por un único descubrimiento. Por ejemplo, en la diabetes tipo 1, una de las grandes metas será conseguir células productoras de insulina capaces de funcionar durante períodos prolongados sin inmunosupresión crónica, mientras los sistemas automatizados continuarán avanzando hacia una regulación cada vez más autónoma. En la diabetes tipo 2, los tratamientos probablemente seguirán integrando control glucémico, obesidad y protección cardiovascular y renal, a la vez que la medicina de precisión permitirá distinguir mejor las necesidades de diferentes pacientes.
Por ello, todavía resulta prematuro hablar de una «cura de la diabetes» como acontecimiento único. La evidencia muestra más bien una transición científica: de sustituir una hormona ausente y controlar la glucosa hacia automatizar su regulación, proteger los órganos afectados y, en determinados casos experimentales, restaurar la función de las células que producen insulina.
Síntesis de la Evidencia Encontrada
La evidencia examinada muestra una transformación sustancial, aunque desigual, en el tratamiento de la diabetes. Algunos avances ya modifican la práctica clínica, mientras otros permanecen experimentales y enfrentan importantes barreras científicas, clínicas y económicas.
- Diabetes tipo 1: las terapias celulares han demostrado que es posible restaurar la producción de insulina en determinados pacientes, abriendo la posibilidad de avanzar desde el control hacia la modificación funcional de la enfermedad; sin embargo, la inmunosupresión, seguridad, durabilidad y escalabilidad todavía limitan su aplicación general.
- Automatización: los sistemas AID reducen progresivamente la intervención manual necesaria para controlar la glucosa y amplían su aplicación desde la diabetes tipo 1 hacia la tipo 2 y otras formas insulinodeficientes.
- Diabetes tipo 2: los tratamientos GLP-1 y SGLT2 reflejan un cambio desde el control aislado de la glucosa hacia estrategias que incorporan peso y protección cardiovascular y renal.
- Diabetes tipo 3c: algunas innovaciones pueden resultar beneficiosas, pero su correcta identificación es esencial y los resultados obtenidos en diabetes tipo 1 o 2 no pueden extrapolarse automáticamente.
- Acceso: el progreso científico no garantiza beneficio poblacional; costo, cobertura y desigualdad continúan condicionando quién puede acceder a las innovaciones.
Conclusión
Hace poco más de cien años, conseguir que una persona con diabetes tipo 1 sobreviviera mediante la administración de insulina representó una revolución médica. Hoy, la investigación científica explora la posibilidad de que determinadas personas puedan recuperar la producción de su propia insulina. A partir de la evidencia examinada, considero que estamos ante una transformación significativa en el tratamiento de la diabetes, aunque todavía sería prematuro interpretar sus avances más prometedores como una cura generalizable. Las terapias celulares, la automatización de la administración de insulina y los nuevos tratamientos muestran, además, que el futuro probablemente estará marcado por intervenciones cada vez más específicas para los distintos tipos y necesidades de cada paciente. El verdadero alcance de esta transformación dependerá no solo de lo que la ciencia consiga desarrollar, sino de su seguridad, efectividad a largo plazo y capacidad de convertirse en tratamientos accesibles para quienes los necesitan. Entre el descubrimiento de la insulina y este nuevo horizonte existe más de un siglo de ciencia, pero también millones de vidas que explican por qué cada próximo avance importa.
¿Cómo Citar este Artículo?
Cartagena Méndez, F. J. (2026, 28 de agosto). De la insulina a las terapias celulares: La ciencia abre nuevas fronteras contra la diabetes [Reseña investigativa de Francisco El Jimagua]. NotiDigitalPR. https://notidigitalpr.blogspot.com/2026/08/de-la-insulina-las-terapias-celulares.html
Referencias Consultadas
Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos. (2023, 28 de junio). FDA approves first cellular therapy to treat patients with type 1 diabetes. https://www.fda.gov/news-events/press-announcements/fda-approves-first-cellular-therapy-treat-patients-type-1-diabetes
Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos. (2024, 26 de agosto). FDA clears first device to enable automated insulin dosing for individuals with type 2 diabetes. https://www.fda.gov/news-events/press-announcements/fda-clears-first-device-enable-automated-insulin-dosing-individuals-type-2-diabetes
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Reichman, T. W., Markmann, J. F., Odorico, J., Witkowski, P., Fung, J. J., Wijkstrom, M., Kandeel, F., de Koning, E. J. P., Peters, A. L., Mathieu, C., Kean, L. S., Bruinsma, B. G., Wang, C., Mascia, M., Sanna, B., Marigowda, G., Pagliuca, F., Melton, D., Ricordi, C., & Rickels, M. R. (2025). Stem cell–derived, fully differentiated islets for type 1 diabetes. The New England Journal of Medicine, 393(9), 858–868. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2506549
Seese, R., Boughton, C. K., & Hovorka, R. (2026). Automated insulin delivery: Great strides in the past, great needs for the future. Diabetes Care. Advance online publication. https://doi.org/10.2337/dci26-0051
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Excelente reseña, que mucho ha avanzado la Ciencia, y que muchas vidas se hubieran salvado con los tratamientos actuales
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