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domingo, 23 de agosto de 2026

Educación Sexual y Perspectiva de Género: educar frente a la desinformación

Por: Francisco “El Jimagua” Cartagena Méndez -NotiDigitalPR

Ante tanta desinformación pública sobre este tema, comienzo señalando que incorporar la educación sexual y la perspectiva de género al currículo puede contribuir a sensibilizar las relaciones sociales mediante la adquisición de conocimientos que fomenten el respeto, la igualdad y una convivencia más saludable. Educar sobre estas realidades no significa imponer una determinada manera de pensar o vivir la sexualidad, sino proporcionar herramientas para comprender una sociedad diversa y aprender a relacionarnos respetando la dignidad de las demás personas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el género comprende características socialmente construidas asociadas con mujeres, hombres, niñas y niños, incluidas normas, comportamientos, roles y relaciones. Estas construcciones pueden variar entre sociedades y a través del tiempo. Además, las desigualdades y normas rígidas relacionadas con el género pueden contribuir a experiencias de estigmatización y discriminación y producir consecuencias para la salud y el bienestar de las personas.

En mi opinión, toda forma de discriminación alimentada por la desinformación resulta inaceptable. El desconocimiento sobre los derechos sexuales y la diversidad humana puede contribuir a perpetuar prejuicios y prácticas discriminatorias. Desarrollar currículos que aborden la sexualidad, las relaciones de género, la orientación sexual y la identidad de género de manera científicamente fundamentada y apropiada para las distintas etapas del desarrollo permite educar tempranamente sobre realidades sociales presentes en la vida de niños, adolescentes y jóvenes. Estas realidades no desaparecen simplemente porque se omitan del salón de clases.

La investigación científica proporciona razones adicionales para considerar estos contenidos dentro de la educación. Levy et al. (2020), mediante una revisión sistemática de 61 evaluaciones correspondientes a 59 programas dirigidos a niños, adolescentes y adultos jóvenes, encontraron que el 74 % de las evaluaciones presentó mejoras significativas en indicadores relacionados con la salud o el género. Los programas con mayor potencial para producir transformaciones amplias de las normas de género se caracterizaron, entre otros elementos, por fomentar la conciencia crítica, la participación y el empoderamiento de las comunidades involucradas.

La evidencia específicamente relacionada con la educación sexual resulta igualmente reveladora. Sell, Oliver y Meiksin (2023), en una revisión sistemática de programas escolares que incorporaban contenidos sobre género y relaciones de poder, identificaron como elementos relevantes la participación estudiantil, el diálogo abierto, la reflexión sobre las experiencias del estudiantado y el análisis crítico de las normas de género y las relaciones de poder. Estos componentes fueron vinculados con mecanismos como el empoderamiento y la transformación de normas de género.

Una revisión sistemática más reciente refuerza esa evidencia. Balia, Meiksin y Sell (2025) examinaron 11 intervenciones escolares de educación sexual integral que abordaban críticamente el género y las relaciones de poder. Los investigadores encontraron efectos positivos en la mayoría de los indicadores relacionados con relaciones saludables, así como en conocimientos, actitudes e intenciones vinculados con la salud sexual y reproductiva. Los resultados sobre comportamientos sexuales y reproductivos fueron más heterogéneos, por lo que los propios investigadores señalan la necesidad de continuar evaluando estos programas en contextos sociales y culturales diversos.

Estos hallazgos son importantes porque permiten sacar la discusión sobre la perspectiva de género del terreno exclusivo de la confrontación ideológica. Preguntarnos si debemos educar sobre género, poder, consentimiento, respeto y diversidad también es una pregunta educativa y científica. De hecho, investigaciones anteriores ya habían encontrado diferencias importantes entre programas de educación sexual que incorporaban género y relaciones de poder y aquellos que no lo hacían. Una revisión de 22 intervenciones encontró que los programas que abordaban género o poder tenían mayor probabilidad de producir resultados positivos relacionados con infecciones de transmisión sexual o embarazos no intencionales.

Un gobierno que procura responder mediante su política pública a las transformaciones de la sociedad debe hacerlo desde principios de equidad y sin excluir las realidades que componen la diversidad de las familias contemporáneas. La política educativa no debería construirse desde el miedo a determinados conceptos, sino desde la evidencia científica, el desarrollo apropiado del estudiantado, los derechos humanos y la responsabilidad de preparar personas capaces de convivir respetuosamente dentro de una sociedad plural.

Educar sobre sexualidad y perspectiva de género en las escuelas también puede constituir una herramienta para prevenir distintas manifestaciones de discriminación y violencia. La guía técnica internacional de la UNESCO reconoce el potencial de la educación sexual integral para contribuir a prevenir o reducir la violencia de género, la violencia en las relaciones de pareja y la discriminación, además de promover normas más equitativas y relaciones saludables. La propia UNESCO advierte, sin embargo, que la evidencia rigurosa sobre algunos de estos resultados no relacionados directamente con la salud continúa siendo limitada. Esa precisión es importante: la educación no constituye por sí sola una solución automática a problemas sociales complejos, pero sí puede formar parte de su prevención.

Después de todo, ¿qué tiene de malo enseñar que nadie es dueño de nadie y que todas las personas merecen respeto?

La educación sexual desde edades tempranas, adaptada al desarrollo y madurez del estudiantado, permite superar omisiones educativas y tabúes relacionados con el conocimiento del cuerpo, las relaciones interpersonales, el consentimiento y la convivencia social. Excluir estos contenidos puede mantener espacios de desconocimiento sobre la diversidad humana y las distintas realidades con las que el estudiantado convive o podrá encontrarse a lo largo de su vida. Debemos fomentar una educación sobre la sexualidad basada en el conocimiento, el respeto, la responsabilidad y la dignidad humana, reconociendo la diversidad sexual y social que forma parte de la realidad puertorriqueña.

Basta ya de la desinformación promovida desde los sectores religiosos fundamentalistas.

#NiUnaMenos #NiUnoMenos

Referencias

Balia, M., Meiksin, R., & Sell, K. (2025). Comprehensive sexuality education addressing gender and power: A systematic review of intervention effects. Sex Education. Artículo

Levy, J. K., Darmstadt, G. L., Ashby, C., Quandt, M., Halsey, E., Nagar, A., & Greene, M. E. (2020). Characteristics of successful programmes targeting gender inequality and restrictive gender norms for the health and wellbeing of children, adolescents, and young adults: A systematic review. The Lancet Global Health, 8(2), e225–e236. PubMed

Sell, K., Oliver, K., & Meiksin, R. (2023). Comprehensive sex education addressing gender and power: A systematic review to investigate implementation and mechanisms of impact. Sexuality Research and Social Policy, 20, 58–74. Artículo de acceso abierto

UNESCO. (2018). International technical guidance on sexuality education: An evidence-informed approach. Documento de UNESCO

 

 

jueves, 20 de agosto de 2026

¿ ARNm? Avances contra el cáncer: tratamientos más precisos y nuevas vacunas abren caminos en la oncología

 

Por: Francisco “El Jimagua” Cartagena Méndez – NotiDigitalPR

El tratamiento del cáncer atraviesa una transformación importante. Aunque hablar de una única “cura contra el cáncer” resulta científicamente impreciso —el término cáncer comprende numerosas enfermedades con características biológicas diferentes—, los avances en genética, inmunología y biología molecular están permitiendo desarrollar tratamientos cada vez más dirigidos a las características particulares de cada tumor.

El cáncer surge cuando determinadas alteraciones genéticas modifican los mecanismos que regulan el crecimiento, la división y la supervivencia de las células. Entre los genes que pueden participar se encuentran aquellos relacionados con el crecimiento celular, la supresión de tumores y la reparación del ADN. La acumulación de alteraciones puede permitir que determinadas células proliferen sin los controles normales, evadan mecanismos de defensa y, en algunos casos, invadan otros tejidos.

Uno de los cambios más importantes en la oncología moderna es precisamente que algunos tratamientos comienzan a seleccionarse no solamente por el órgano donde apareció originalmente el cáncer, sino también por las características moleculares y genéticas del tumor. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI) identifica actualmente varias terapias aprobadas para tumores con determinados biomarcadores independientemente de dónde se originaron, estrategia conocida como tratamiento tumor-agnóstico o tissue-agnostic. (Cancer.gov).

Inmunoterapia: Ayudar al Organismo a Reconocer el Cáncer

Otro de los grandes campos de desarrollo es la inmunoterapia, cuyo objetivo es mejorar la capacidad del sistema inmunitario para reconocer y combatir células cancerosas. Algunos tumores poseen mecanismos que les permiten reducir o evadir la respuesta inmunitaria. Los inhibidores de puntos de control inmunitario, determinados anticuerpos monoclonales y algunas terapias celulares buscan superar esas barreras. (Cancer.gov).

La inmunoterapia ya forma parte del tratamiento clínico de diferentes tipos de cáncer, aunque su efectividad depende de factores como el tipo de tumor, sus biomarcadores y las características particulares del paciente. Por ello, uno de los grandes objetivos actuales consiste en identificar mejor quién puede beneficiarse de cada tratamiento.

¿Existen Realmente Vacunas Contra el Cáncer?

Sí, pero es importante distinguir entre vacunas preventivas y vacunas terapéuticas.

Algunas vacunas previenen infecciones capaces de aumentar posteriormente el riesgo de determinados cánceres. Las vacunas terapéuticas contra el cáncer, en cambio, se administran a personas que ya padecen la enfermedad y buscan enseñar o estimular al sistema inmunitario para reconocer características presentes en las células tumorales

Esto no es únicamente una posibilidad futura. El NCI señala que sipuleucel-T está aprobado para determinados pacientes con cáncer de próstata avanzado. Existen además otras estrategias inmunológicas relacionadas, mientras numerosos tipos de vacunas terapéuticas continúan siendo investigados.

Una de las áreas que genera mayor interés científico son las vacunas personalizadas de ARNm. El tumor de un paciente puede ser analizado para identificar mutaciones que producen proteínas anormales —conocidas como neoantígenos— y desarrollar una vacuna destinada a provocar una respuesta inmunitaria contra células que presentan esas características. Existen ensayos clínicos que estudian este principio en diferentes cánceres. Sin embargo, el NCI señala que las vacunas de ARNm contra el cáncer continúan siendo investigacionales; por tanto, los resultados prometedores no deben interpretarse todavía como la existencia de una vacuna universal aprobada contra el cáncer.

Cortar las Vías que Permiten Crecer al Tumor

Otro frente importante son los inhibidores de la angiogénesis. Para continuar creciendo, muchos tumores sólidos necesitan desarrollar nuevos vasos sanguíneos que les proporcionen oxígeno y nutrientes. Algunos medicamentos interfieren con las señales moleculares que promueven esa formación vascular.

Este mecanismo ya tiene aplicación clínica. Existen diversos inhibidores de angiogénesis aprobados para determinados cánceres, varios de ellos dirigidos contra VEGF, sus receptores u otras moléculas involucradas en el desarrollo de vasos sanguíneos.

De tratar “el Cáncer” a Conocer cada Tumor

Quizás el avance conceptual más importante sea que la oncología se dirige progresivamente hacia una medicina de mayor precisión. Dos personas pueden presentar cánceres originados en el mismo órgano y, sin embargo, poseer alteraciones moleculares diferentes que influyan en cuáles tratamientos pueden funcionar.

La secuenciación genética, las pruebas de biomarcadores, las terapias dirigidas, la inmunoterapia y las vacunas terapéuticas personalizadas forman parte de esta transformación. ASCO 2026 reforzó precisamente esta dirección de la oncología: tratamientos cada vez más guiados por las características moleculares e inmunológicas de cada tumor. Algunas tecnologías ya forman parte de la práctica médica, mientras otras continúan bajo investigación y deberán demostrar seguridad y eficacia.

No existe hoy una única vacuna capaz de eliminar todos los cánceres. Sin embargo, el avance es significativo: la medicina conoce cada vez mejor la biología particular de los tumores y utiliza esa información para atacarlos con mayor precisión.

Fuentes Consultadas

National Cancer Institute. (2019). Cancer treatment vaccines. National Cancer Institute

National Cancer Institute. (2019). Immunotherapy to treat cancer. National Cancer Institute

National Cancer Institute. (2022). Targeted therapy to treat cancer. National Cancer Institute

Winstead, E. (2022, January 20). Can mRNA vaccines help treat cancer? National Cancer Institute. National Cancer Institute

 

miércoles, 19 de agosto de 2026

Las Pirámides de Giza: Arquitectura, Poder y Astronomía

                                                                            Foto: Internet

Por: Francisco "El Jimagua" Cartagena Méndez -NotiDigitalPR 

Las Pirámides de Giza —Keops, Kefrén y Micerino— forman el complejo funerario más emblemático del Imperio Antiguo de Egipto. Fueron construidas durante la IV Dinastía (2613–2494 a.C.), una época en la que los faraones consolidaron su poder mediante arquitectura monumental profundamente ligada a la religión solar.

1. Keops (Khufu) La Gran Pirámide

  • Construida en un punto estratégicamente alineado con solsticios y equinoccios, reflejando la conexión del faraón con el dios solar Ra.

  • Su orientación y diseño responden a observaciones astronómicas precisas.

2.
Kefrén (Khafre)

  • Continúa la tradición solar, integrando el culto a Ra en su nombre y arquitectura.

  • Su pirámide y la Gran Esfinge refuerzan la relación entre poder real y cosmos.

3. Micerino (Menkaure)

  • Último gran constructor de pirámides monumentales de la dinastía.

  • Su obra marca el cierre de la era clásica de pirámides gigantes.

4. El quiebre de la tradición: Shepseskaf

El último faraón de la IV Dinastía, Shepseskaf, rompe con la tradición y construye una mastaba en lugar de una pirámide. Investigaciones recientes sugieren que este cambio pudo estar influido por un eclipse solar total ocurrido el 1 de abril de 2471 a.C., interpretado como un presagio divino en una sociedad donde el Sol era la deidad suprema.

El eclipse lunar total de 2025 sobre Giza

Aunque los estudios citados se refieren a un eclipse solar del 2471 a.C., el fenómeno que compartiste —una Luna Roja sobre las Pirámides en 2025pertenece a un evento astronómico moderno: un eclipse lunar total, donde la Luna adquiere un tono rojizo debido a la refracción de la luz solar en la atmósfera terrestre.

¿Por qué se ve roja la Luna?

Durante un eclipse lunar total, la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna. La luz solar atraviesa la atmósfera terrestre, que filtra las longitudes de onda azules y deja pasar las rojas, proyectándolas sobre la superficie lunar. El resultado: una “Luna de Sangre”.

La
importancia simbólica del eclipse en Giza

Ver una Luna Roja elevándose sobre las Pirámides es un fenómeno cargado de simbolismo:

  • Las pirámides fueron diseñadas con intención astronómica, alineadas con estrellas y eventos solares.

  • Un eclipse lunar total sobre ellas conecta pasado y presente, recordando cómo los antiguos egipcios interpretaban los fenómenos celestes como mensajes divinos.

  • Aunque los egipcios no registraron eclipses lunares con el mismo dramatismo que los solares, ambos eventos eran vistos como alteraciones del orden cósmico.

El eclipse lunar total de 2025 fue visible en varias regiones del planeta, y su aparición sobre Giza produjo imágenes espectaculares que circularon globalmente. No existe evidencia histórica que vincule este eclipse moderno con cambios culturales o políticos (como ocurre con el eclipse solar del 2471 a.C.), pero su impacto visual y simbólico lo convirtió en un fenómeno memorable.

 

19 de agosto: cierre del periodo del Huracán San Ciriaco, el desastre natural más mortal en la historia de Puerto Rico

 

Reseña de Prensa | NotiDigitalPR

19 de agosto: el cierre parcial del periodo del Huracán San Ciriaco, el desastre natural más mortal en la historia de Puerto Rico

Por Francisco El Jimagua Cartagena – NotiDigitalPR

El 19 de agosto marca una fecha de especial relevancia histórica para Puerto Rico: el cierre del periodo oficial del Huracán San Ciriaco (1899), considerado el desastre natural más mortal que ha impactado la isla desde que existen registros.

San Ciriaco impactó directamente a Puerto Rico el 8 de agosto de 1899, dejando una devastación sin precedentes. El sistema continuó posteriormente su trayectoria por el Caribe, las Bahamas y la costa oriental de Estados Unidos, manteniéndose activo hasta finales de agosto. En Puerto Rico, sus efectos fueron devastadores: provocó miles de muertes, destruyó cosechas de café y caña, arrasó viviendas y alteró profundamente la vida económica y social del país.

La magnitud del desastre marcó un antes y después en la historia puertorriqueña. Las pérdidas agrícolas afectaron la base económica de miles de familias; la infraestructura quedó severamente dañada; y el impacto humano dejó cicatrices que aún forman parte de la memoria colectiva.

A 127 años del evento, San Ciriaco continúa siendo un punto de referencia para entender la vulnerabilidad histórica de Puerto Rico ante fenómenos atmosféricos y la importancia de la preparación comunitaria frente a desastres naturales.

El 19 de agosto, aunque no figura como efeméride oficial, permanece como una fecha clave para recordar el cierre del periodo del huracán más devastador que ha enfrentado la isla.

 Dato Histótico - Nueva Condición Colonial

Durante el paso del Huracán San Ciriaco en 1899, Puerto Rico atravesaba los primeros meses de su nueva condición colonial bajo Estados Unidos, tras haber sido cedido por España el año anterior. La isla carecía de estructuras gubernamentales propias y dependía completamente de decisiones externas para atender la emergencia. Esta falta de autonomía agravó el impacto del desastre, retrasó la respuesta oficial y profundizó la vulnerabilidad de miles de familias. San Ciriaco no solo destruyó cosechas y comunidades, sino que evidenció las limitaciones políticas y humanitarias de un país que aún no podía decidir por sí mismo. 

Nota Editorial:

La temporada de huracanes y sequías en Puerto Rico nos recuerda cada año que la preparación no es un lujo, sino una responsabilidad colectiva. La experiencia histórica demuestra que los eventos atmosféricos pueden transformar comunidades enteras en cuestión de horas. Contar con planes familiares, reservas básicas y rutas de comunicación reduce riesgos y fortalece la resiliencia comunitaria. Las agencias públicas y los municipios también deben sostener sistemas de respuesta que funcionen antes, durante y después de cada emergencia. Estar preparados es, en última instancia, una inversión en seguridad, continuidad y bienestar para todo el país. 

lunes, 17 de agosto de 2026

Adultos Mayores - abandono y crisis de servicios esenciales en Puerto Rico

Por: Francisco “El Jimagua” Cartagena Méndez

Periodista Independiente – Activista de Derechos Humanos

¿Quién lleva agua al adulto mayor que vive solo cuando algún servicio básico desaparece durante varios días? ¿Quién verifica si tiene medicamentos, alimentos y electricidad para conservar aquello de lo que depende su salud? ¿Y quién sabe siquiera que está solo?

La autonegligencia en los adultos mayores constituye un problema de salud pública que afecta a millones de personas y que, con frecuencia, permanece oculto o no es identificado. El fenómeno puede manifestarse cuando una persona mayor deja de satisfacer adecuadamente necesidades esenciales relacionadas con su alimentación, higiene, atención médica, seguridad o entorno. Por esa razón, profesionales de la salud y, particularmente, quienes trabajan directamente en las comunidades ocupan una posición importante para identificar señales de riesgo e intervenir oportunamente.

Sin embargo, la autonegligencia no debe confundirse con otras formas de abandono o maltrato. La Organización Mundial de la Salud reconoce que el maltrato hacia las personas mayores puede incluir abuso físico, psicológico o emocional, sexual y financiero, además de negligencia y abandono. La distinción es importante: mientras la autonegligencia se relaciona con la incapacidad o ausencia de autocuidado de la propia persona, la negligencia y el abandono pueden involucrar la falta de atención por parte de quienes tienen una responsabilidad o relación de confianza con ella.

La dimensión del problema adquiere mayor importancia ante el acelerado envejecimiento de la población mundial. La Organización Mundial de la Salud estima que la población de 60 años o más, que alcanzaba alrededor de mil millones de personas en 2019, aumentará a 1,400 millones en 2030 y 2,100 millones en 2050. Este proceso demográfico exige adaptar los sistemas de salud y cuidado, pero también la vivienda, el transporte, las comunidades y otras estructuras sociales a las necesidades de una población progresivamente envejecida.

Puerto Rico enfrenta este desafío de manera particularmente visible. El Índice de Vejez, que compara la población de 65 años o más con la población menor de 15 años, alcanzó 168 en 2020; es decir, había aproximadamente 168 personas de 65 años o más por cada 100 menores de 15 años. Para 2025, el indicador aumentó a 237. En apenas cinco años, el Índice de Vejez aumentó aproximadamente 41 %, según el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico (2026).

El abandono de adultos mayores en Puerto Rico no constituye únicamente una preocupación social, sino una realidad documentada mediante cifras oficiales. Datos del Departamento de la Familia indican que, desde julio de 2017, la agencia ha atendido 5,762 casos de adultos mayores abandonados en hospitales. El año fiscal 2024-2025 registró 1,018 casos, la cifra más alta del periodo, mientras que durante los primeros diez meses del año fiscal 2025-2026 se habían contabilizado otros 675 casos hasta el 24 de abril de 2026.

Aunque esta última cifra representaba una reducción respecto al periodo anterior, la persistencia y magnitud del fenómeno evidencian una problemática social que continúa requiriendo atención sostenida y respuestas públicas capaces de atender las circunstancias económicas, familiares y sociales que pueden colocar a esta población en situaciones de abandono/

Adultos Mayores y la Crisis del Agua en Puerto Rico

Quisiera iniciar esta sección con una pregunta que, por su urgencia ética y ciudadana, todos deberíamos hacernos:

¿Puede llamarse resiliente una sociedad que responde a una emergencia dependiendo de que cada persona tenga automóvil, fuerza para cargar agua, que tenga disponible dinero, movilidad, familia y alguien que se acuerde de ella?

En una población con estas características, una interrupción prolongada del servicio de agua potable no afecta a todos por igual. Para una persona mayor —particularmente si vive sola, posee limitaciones de movilidad o carece de una red familiar cercana— conseguir, transportar y almacenar agua puede convertirse en un problema cotidiano de seguridad y salud. La experiencia posterior al huracán María ofrece evidencia de esta vulnerabilidad. Una investigación publicada en ACS ES&T Water estudió a 208 adultos mayores de Puerto Rico, entre 64 y 104 años, para examinar la relación entre las fuentes de agua potable y la resiliencia después del desastre. El 86 % utilizaba agua embotellada como fuente de consumo, mientras el 71 % reportó utilizar también agua del sistema municipal. Los investigadores destacaron que los desastres naturales afectan tanto la disponibilidad como la confiabilidad del agua potable y pueden dificultar el acceso a cantidades suficientes y seguras.

La vulnerabilidad se extiende además al sistema eléctrico. Una investigación publicada en 2026 en BMC Public Health, realizada por un equipo de investigadores con 60 participantes adultos de zonas rurales de Puerto Rico, encontró que la inseguridad energética durante los apagones puede interrumpir el funcionamiento de equipos médicos esenciales y la refrigeración de medicamentos, además de dificultar el manejo de condiciones crónicas como la diabetes y las enfermedades respiratorias.  

Los participantes también describieron un aumento del estrés psicológico durante las interrupciones eléctricas. En un Puerto Rico cada vez más envejecido, las crisis de agua y energía dejan de ser únicamente problemas de infraestructura: para determinados adultos mayores pueden convertirse directamente en problemas de salud, autonomía y supervivencia cotidiana.

Propuestas para una Política de Acompañamiento y Protección de los Adultos Mayores

Reconocer la vulnerabilidad de los adultos mayores no es suficiente si ese reconocimiento no se traduce en mecanismos concretos de prevención, acompañamiento y respuesta. Puerto Rico necesita avanzar hacia una política que permita conocer dónde se encuentran las personas mayores más vulnerables, cuáles son sus necesidades y cómo responder antes de que una emergencia las coloque en peligro. Entre las medidas que deberían considerarse se encuentran:

  • Identificación de adultos mayores que viven solos: desarrollar, con participación de municipios, comunidades y agencias pertinentes, mecanismos voluntarios y actualizados que permitan identificar a personas mayores que viven solas, carecen de una red de apoyo cercana o presentan limitaciones que puedan aumentar su vulnerabilidad durante una emergencia.
  • Monitoreo y acompañamiento periódico: establecer programas de seguimiento comunitario para conocer periódicamente las condiciones de vida de adultos mayores identificados como vulnerables, prestando especial atención al acceso a alimentos, agua potable, medicamentos, electricidad, higiene, movilidad y otras necesidades básicas del diario vivir.
  • Educación para el autocuidado y preparación ante emergencias: ofrecer orientación periódica y accesible sobre técnicas de autocuidado, almacenamiento seguro de agua y alimentos, manejo y conservación de medicamentos, preparación para interrupciones de servicios esenciales y mecanismos disponibles para solicitar asistencia.
  • Protocolos especiales durante interrupciones de agua y electricidad: crear sistemas de respuesta que permitan contactar prioritariamente a adultos mayores vulnerables cuando ocurran apagones, racionamientos o interrupciones prolongadas del servicio de agua, particularmente cuando dependan de equipos médicos eléctricos, medicamentos refrigerados o tengan dificultades de movilidad.
  • Redes comunitarias de apoyo al adulto mayor: fortalecer la colaboración entre municipios, organizaciones comunitarias, profesionales de la salud, vecinos y familiares para establecer redes locales capaces de detectar necesidades, reducir el aislamiento y movilizar ayuda cuando una persona mayor no pueda abastecerse por sí misma.
  • Sistema de alerta y seguimiento interagencial: establecer mecanismos de comunicación entre las agencias responsables de servicios sociales, salud y manejo de emergencias para que los casos de mayor vulnerabilidad puedan ser identificados y atendidos oportunamente, evitando que una persona tenga que llegar al abandono, la hospitalización o una crisis para que el Estado conozca su situación.

A modo de conclusión, sería prudente expresar que el abandono no necesariamente comienza cuando una familia deja solo a un adulto mayor; también puede adquirir una dimensión institucional cuando diseñamos respuestas a emergencias suponiendo que toda persona puede hacer fila, cargar agua, desplazarse, pedir ayuda o contar con alguien que llegue a su casa. En ese punto, la omisión deja de ser logística y se convierte en una forma de violencia estructural. Un país que no planifica para quienes menos pueden, termina profundizando la desigualdad que dice querer atender. Y al final de todo este recorrido, quienes aún no formamos parte de la población de adultos mayores —pero inevitablemente nos acercamos a esa puerta— debemos preguntarnos qué país encontraremos al abrirla: uno que nos reciba con mayor aptitud física, emocional y comunitaria, o uno que nos obligue a enfrentar la vejez con las mismas carencias que hoy denunciamos.

Comentarios: eljimagua@live.com  

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Nota Editorial de NotiDigitalPR

Desde NotiDigitalPR [Prensa Independiente} observamos con preocupación que la realidad de los adultos mayores en Puerto Rico continúa siendo un asunto insuficientemente atendido dentro de las prioridades públicas del país. Durante décadas, administraciones de distintos partidos —rojas y azules— han desarrollado programas, iniciativas y esfuerzos dirigidos a esta población; reconocerlos es necesario. Sin embargo, también lo es reconocer que esos esfuerzos no han sido suficientes para responder a una transformación demográfica que hace años dejó de ser una proyección futura para convertirse en nuestra realidad presente.

Hoy Puerto Rico tiene una población considerablemente más envejecida que hace una década y, con ello, una cantidad creciente de personas expuestas a la soledad, la pobreza, las dificultades de movilidad y las consecuencias de interrupciones prolongadas de servicios esenciales como el agua y la electricidad. Que nuestros adultos mayores sean hoy más vulnerables ante estas circunstancias que años atrás no puede presentarse como progreso. Es un retroceso social que exige atención con sentido de urgencia.

El envejecimiento de Puerto Rico requiere algo más que programas aislados o respuestas que se activan cuando ocurre una emergencia. Requiere planificación pública sostenida, coordinación entre agencias, municipios, comunidades y organizaciones, así como políticas capaces de identificar y acompañar a quienes viven solos o carecen de redes de apoyo.

Una sociedad también se mide por la manera en que protege a quienes ayudaron a construirla. Puerto Rico no puede continuar envejeciendo mientras sus políticas públicas permanecen rezagadas frente a esa realidad.Francisco J. Cartagena Méndez —NotiDigitalPR.

 






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