Por: Francisco "El Jimagua" Cartagena Méndez
Noticias Locales | NotiDigitalPR
Recientemente realicé una exhaustiva investigación sobre los continuos apagones en Puerto Rico, el déficit de generación eléctrica y los múltiples aumentos en el costo de la energía. Sin embargo, mientras examinaba esta problemática, no pude evitar relacionar el encarecimiento de la vida con recientes y dolorosos acontecimientos vinculados a suicidios e intentos de suicidio que han estremecido a nuestra sociedad.
En cuanto al impacto emocional, la incertidumbre de no saber cuándo ocurrirá el próximo apagón, la preocupación por cómo afrontar una factura eléctrica cada vez más elevada y el temor a perder alimentos, equipos o recursos económicos pueden generar ansiedad, estrés, frustración y sentimientos de impotencia. Estas presiones se suman a las dificultades que ya enfrentan numerosas familias puertorriqueñas y nos recuerdan la importancia de prestar mayor atención a la salud mental de nuestra población, particularmente cuando la inseguridad económica y la inestabilidad de los servicios esenciales se convierten en parte de la vida cotidiana.
La crisis eléctrica puertorriqueña tiene consecuencias que no pueden evaluarse únicamente mediante la cantidad de megavatios disponibles, el número de abonados afectados o los ajustes tarifarios autorizados. Detrás de cada interrupción existen hogares, pequeños negocios, personas mayores, pacientes con necesidades médicas y trabajadores cuyas actividades dependen de un suministro eléctrico confiable.
Las consecuencias emocionales de esta crisis también pueden extenderse a las relaciones familiares y a la convivencia cotidiana. La acumulación de preocupaciones económicas, las interrupciones prolongadas del servicio eléctrico y la dificultad para satisfacer necesidades básicas pueden aumentar las tensiones en el hogar, provocar discusiones y profundizar sentimientos de frustración, desesperanza e impotencia. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los problemas financieros, los conflictos interpersonales y la desesperanza constituyen factores que pueden incrementar el riesgo de pensamientos suicidas cuando coinciden con otras circunstancias de vulnerabilidad. En Puerto Rico, investigaciones posteriores al huracán María también han documentado una relación entre las pérdidas de servicios esenciales y mayores niveles de ansiedad y depresión, lo que evidencia la importancia de atender las consecuencias psicológicas de estas crisis y fortalecer los recursos de apoyo emocional disponibles para la población.
En torno al aspecto económico, el aumento tarifario aprobado para octubre a diciembre de 2026 elevó la factura mensual de referencia de un cliente residencial que consume 800 kilovatios hora de $228.59 a $270.86. Esto representa $42.27 adicionales al mes, equivalentes a aproximadamente $507.24 anuales si ese incremento se mantuviera durante doce meses. La última cantidad constituye una proyección ilustrativa, no un aumento anual ya aprobado.
Para familias con ingresos limitados, este gasto adicional puede reducir los recursos disponibles para alimentos, medicamentos, transportación y otras necesidades esenciales. El impacto también alcanza al sector comercial. Un análisis publicado por Platea en octubre de 2026 documentó que la factura de referencia de un pequeño negocio con consumo mensual de 1,200 kWh aumentó de $371.82 a $435.24.
La Asociación de Restaurantes de Puerto Rico informó que los costos de electricidad de sus establecimientos habían aumentado entre 40 % y 45 % durante 2026, antes de incorporar el nuevo ajuste de octubre. Estas presiones pueden afectar los márgenes operacionales, los precios de productos y servicios y la capacidad de los negocios para sostener sus actividades. Esta realidad debe provocar que cuestionemos las causas y los efectos de un servicio cada vez menos eficiente y las responsabilidades de aquellos actores gubernamentales y privados encargados de garantizar su estabilidad, calidad y continuidad.
Los apagones prolongados también pueden provocar el deterioro de alimentos refrigerados y congelados, especialmente cuando los hogares carecen de generadores o sistemas de respaldo. La pérdida de una compra de alimentos representa un gasto adicional para familias que ya enfrentan precios elevados en bienes de consumo cotidiano.
A ello se añaden los posibles daños a neveras, acondicionadores de aire, televisores, computadoras y otros equipos eléctricos asociados con fluctuaciones de voltaje o incidentes del sistema. La magnitud de estas pérdidas varía según la duración de las interrupciones, las condiciones de los equipos y la existencia de mecanismos de protección.
Los consumidores también pueden enfrentar gastos por adquisición y mantenimiento de generadores, baterías, combustible, protectores de voltaje y otros equipos destinados a reducir las consecuencias de las interrupciones. De esta manera, la inseguridad eléctrica puede obligar a los hogares a financiar individualmente soluciones que compensan las deficiencias de un servicio esencial por el cual ya pagan.
El problema ha adquirido suficiente relevancia para motivar propuestas legislativas. La Resolución Conjunta de la Cámara 124 contempla un crédito automático equivalente al 10 % del valor de daños reclamados y demostrados por abonados residenciales y comerciales como consecuencia de apagones o fluctuaciones eléctricas.
La Oficina de Presupuesto de la Asamblea Legislativa concluyó que el impacto fiscal de la propuesta no podía estimarse con precisión. La medida constituye una iniciativa bajo evaluación, no una compensación automática actualmente garantizada. Aunque existen otras propuestas legislativas dirigidas a ofrecer alivio económico, la evidencia examinada no permite confirmar que estas se hayan traducido en ayudas efectivas y accesibles para los consumidores. Mientras tanto, el pueblo continúa enfrentando aumentos tarifarios, apagones recurrentes y pérdidas económicas sin garantías de una compensación oportuna por los daños sufridos.
A modo de conclusión, podemos afirmar, sin lugar a dudas, que el costo de la inestabilidad energética comprende tanto los pagos directos por electricidad como las pérdidas materiales, los gastos imprevistos y las consecuencias emocionales de vivir bajo la incertidumbre de un próximo apagón. Estos problemas afectan a toda la ciudadanía, sin distinción de raza, lugar de residencia o capacidad económica, aunque determinados sectores de nuestra sociedad, como las comunidades de escasos recursos y los adultos mayores, enfrentan mayores dificultades para sobrellevar sus consecuencias.
El aumento del costo de la energía y de la vida repercute directamente en la capacidad de las personas para desarrollar sus actividades familiares, cumplir con sus obligaciones económicas y atender sus responsabilidades cotidianas. Ante esta realidad, la pregunta que debemos hacernos como pueblo es: ¿Hasta cuándo permitiremos que se normalice vivir en un país donde, mientras transcurren los días, las decisiones y omisiones del actual gobierno profundizan las dificultades económicas, alimentan la incertidumbre y contribuyen a que tantos puertorriqueños contemplen el exilio como alternativa?
Si usted o algún familiar atraviesa momentos difíciles, experimenta una crisis emocional o necesita apoyo psicológico, puede comunicarse de manera gratuita y confidencial con la Línea PAS, llamando al 1-800-981-0023, donde podrá recibir orientación, apoyo emocional y asistencia profesional.
Periodismo Independiente con Propósito
Fuentes Consultadas
Government Accountability Office (GAO). Informe sobre la recuperación de la red eléctrica de Puerto Rico. https://www.gao.gov/products/gao-26-107772
Lawrence Berkeley National Laboratory. Estudio sobre los impactos económicos de las interrupciones prolongadas del servicio eléctrico. https://eta.lbl.gov/publications/estimates-economic-impacts-long
MAD in Puerto Rico. (1 de octubre de 2026). Una disertación documenta el efecto emocional de la inestabilidad eléctrica en Puerto Rico. https://madinpuertorico.org/2026/10/01/una-disertacion-documenta-el-efecto-emocional-de-la-inestabilidad-electrica-en-puerto-rico/
Oficina de Presupuesto de la Asamblea Legislativa (OPAL). Informe 2026-072, RCC 124. https://www.opal.pr.gov/informes/informe-2026-072-rcc-124
Organización Mundial de la Salud. (2025, 4 de mayo). La salud mental en las situaciones de emergencia. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-in-emergencies/



Me quito el sombrero. Excelente escrito de denuncia y sobre todo humano en su aspecto social.
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