Por: Francisco J. Cartagena Méndez - El Jimagua
NotiDigitalPR
Madrid — Las relaciones diplomáticas entre España e Israel continúan desarrollándose bajo un nivel reducido de representación, meses después de que el Gobierno español formalizara el cese de Ana María Sálomon Pérez como embajadora en Israel, en medio de las profundas diferencias entre ambos gobiernos por Gaza y otros conflictos en Oriente Medio.
El cese fue dispuesto mediante el Real Decreto 195/2026, de 10 de marzo, aprobado tras deliberación del Consejo de Ministros y publicado al día siguiente en el Boletín Oficial del Estado (BOE). El documento oficial agradeció a Sálomon los servicios prestados, aunque no especificó las razones políticas de la decisión.
La diplomática llevaba fuera de Israel desde septiembre de 2025, cuando el Gobierno de Pedro Sánchez la llamó a consultas de manera indefinida durante una nueva escalada de tensiones con el Ejecutivo del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Desde entonces, la misión española quedó dirigida por una encargada de negocios.
La situación colocó las relaciones diplomáticas en un nivel similar al mantenido por Israel en España. El Gobierno israelí había retirado a su entonces embajadora en Madrid, Rodica Radian-Gordon, en mayo de 2024, después de que España anunciara el reconocimiento del Estado de Palestina.
Las diferencias entre Madrid y el Gobierno de Netanyahu, lejos de desaparecer, continuaron durante 2026. En abril, Israel excluyó a representantes españoles del Centro de Coordinación Cívico-Militar relacionado con Gaza, alegando un supuesto «sesgo antiisraelí», mientras España continuó denunciando las actuaciones israelíes y defendiendo medidas internacionales relacionadas con los derechos humanos y el conflicto palestino.
El Gobierno español ha mantenido una de las posiciones más críticas dentro de Europa hacia la actuación del Ejecutivo israelí en Gaza. Esa política ha generado fuertes enfrentamientos diplomáticos con Israel y ha distinguido la posición española de la adoptada por otros gobiernos europeos. Incluso el ex alto representante de la Unión Europea Josep Borrell señaló esta semana que la política exterior española ha asumido un coste por mantener posiciones diferenciadas en asuntos como Gaza.
El cese de Sálomon no constituye una ruptura formal de relaciones diplomáticas entre España e Israel. El Real Decreto se limita a disponer su cese como embajadora y no establece el cierre de la misión diplomática española ni califica la medida como permanente. La Embajada de España en Tel Aviv continúa operativa.
El costo humano y la destrucción de Gaza. La ofensiva israelí sobre Gaza ha dejado más de 73,400 palestinos muertos desde el 7 de octubre de 2023: el Ministerio de Salud de Gaza situaba el total en 73,438 fallecidos y 174,447 heridos al 26 de agosto de 2026, mientras medios internacionales como Reuters y Associated Press continúan documentando nuevas muertes por ataques israelíes incluso después del alto el fuego de octubre de 2025. La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) señala que solo desde ese acuerdo se han reportado más de 1,300 palestinos muertos. El sistema sanitario también ha sufrido una devastación extraordinaria: la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que los 36 hospitales de Gaza han resultado dañados, y su sistema HeRAMS documentó hospitales destruidos, otros fuera de servicio y gran parte de los restantes funcionando solo parcialmente. OCHA advierte, además, que apenas el 44 % de los puntos de prestación de servicios sanitarios existentes antes de octubre de 2023 permanecían funcionando a mediados de 2026.
Datos Estadísticos y de Organismos Internacionales sobre el Genocidio en Gaza
La destrucción alcanza también al ambiente, la agricultura y la vida animal. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA/UNEP) concluyó que la guerra ha producido niveles sin precedentes de daño ambiental en Gaza, afectando suelos, fuentes de agua dulce, costa, sistemas de manejo de residuos y ecosistemas terrestres y marinos, con consecuencias cuya recuperación podría prolongarse durante décadas. La destrucción agrícola y las restricciones de acceso afectan igualmente a los animales de producción y a las familias que dependen de ellos: OCHA y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advertían en julio de 2026 que la escasez y el bloqueo de la entrada de alimento animal amenazaban nuevamente la supervivencia del ganado, hasta el punto de reclamar el restablecimiento inmediato de esas importaciones para impedir nuevas muertes de animales. Por tanto, la devastación de Gaza no puede medirse únicamente en edificios y vidas humanas: alcanza también las condiciones ecológicas y animales necesarias para sostener la vida y la seguridad alimentaria futura del territorio.Los esfuerzos internacionales para detener el genocidio continúan en los frentes diplomático, judicial y humanitario. La Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas reiteró en junio de 2026 su conclusión de que las autoridades y fuerzas israelíes han cometido genocidio en Gaza y sostuvo que las operaciones y ataques contra la población palestina, incluidos los niños, continúan; paralelamente, permanece ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el caso iniciado por Sudáfrica bajo la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. En el plano político y humanitario continúan los llamados internacionales a mantener el alto el fuego, garantizar la entrada de asistencia y proteger a la población civil, mientras persisten iniciativas diplomáticas para avanzar hacia la retirada israelí y el desarme de Hamás. Sin embargo, los ataques israelíes han continuado:Reuters informó este 30 de agosto que un nuevo ataque aéreo israelí mató a dos palestinos, entre ellos un niño de tres años, evidenciando la fragilidad del proceso y la distancia que todavía existe entre los esfuerzos internacionales y el fin efectivo de las muertes en Gaza. Por otro lado, según informó EL PAÍS, Josep Borrell —exjefe de la diplomacia europea— advirtió que la política exterior española “tiene un coste” y que mantener posiciones distintas al consenso comunitario “marginaliza a España en la Unión”. Estas declaraciones, realizadas el 28 de agosto de 2026, se enmarcan en el contexto de la guerra en Gaza y reflejan cómo la defensa española de una línea más firme frente a Israel ha provocado fricciones con otros socios europeos.
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