Por: Francisco J. Cartagena Méndez - El Jimagua
19 de septiembre de 2026 | NotiDigitalPR
Un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial revela una disminución persistente de las reservas de agua dulce, alteraciones en los caudales de los ríos y una creciente exposición de África y Asia a fenómenos extremos. La Universidad de las Naciones Unidas advierte que numerosos sistemas hídricos ya enfrentan daños difíciles de revertir.
La crisis hídrica mundial continúa profundizándose. Los glaciares del planeta perdieron aproximadamente 408 gigatoneladas de masa durante el año hidrológico 2025, mientras los ríos registraron uno de sus periodos más secos en más de tres décadas. Los resultados forman parte del nuevo informe sobre el estado de los recursos hídricos mundiales, publicado el 17 de septiembre por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de las Naciones Unidas.La investigación revela que el ciclo global del agua presenta alteraciones cada vez más persistentes, caracterizadas por la alternancia entre periodos de escasez y fenómenos de exceso hídrico. El informe también documenta una disminución prolongada de las reservas continentales de agua dulce, una tendencia que afecta la disponibilidad del recurso para las poblaciones, los ecosistemas y las actividades económicas.
Los hallazgos adquieren particular relevancia ante otra advertencia científica publicada en enero de 2026 por la Universidad de las Naciones Unidas: el mundo ha entrado en una etapa que sus investigadores denominan «bancarrota hídrica global», caracterizada por el agotamiento persistente de reservas naturales de agua y la dificultad de numerosos sistemas para recuperar sus condiciones históricas.
Los glaciares pierden una reserva estratégica de agua dulce
La OMM estimó que los glaciares perdieron 408 gigatoneladas de masa durante el año hidrológico 2025, con un margen de incertidumbre de ±132 gigatoneladas. Esa pérdida contribuyó aproximadamente 1.1 milímetros al aumento del nivel medio del mar y marcó el cuarto año consecutivo de retroceso neto en las principales regiones glaciares del planeta.El problema adquiere mayor dimensión al considerar la acumulación de pérdidas. Entre 2023 y 2025, los glaciares perdieron aproximadamente 1,400 gigatoneladas de masa, una cantidad equivalente al volumen de agua necesario para llenar alrededor de 560 millones de piscinas olímpicas, según la organización.
Los glaciares funcionan como reservas naturales que liberan agua gradualmente hacia los ríos y otros sistemas hídricos. Su retroceso puede aumentar temporalmente los caudales y el riesgo de inundaciones, pero también comprometer la disponibilidad de agua a largo plazo cuando disminuye la cantidad de hielo restante. Esta situación afecta especialmente a comunidades que dependen del deshielo para sus actividades agrícolas, el abastecimiento humano y otros usos esenciales.
La OMM identificó balances glaciares particularmente negativos en Asia central, el oeste de Asia meridional, el Ártico ruso, Islandia y el oeste de Canadá y Estados Unidos. En algunas regiones con glaciares pequeños, los científicos consideran posible que ya se haya superado el punto de máxima aportación de agua procedente del deshielo.
Los ríos y las reservas de agua también muestran señales de deterioro
El retroceso glaciar no constituye un fenómeno aislado. La OMM encontró que los caudales fluviales de 2025 estuvieron por debajo de sus valores normales en más del 36 % de la superficie de las cuencas hidrográficas mundiales. Además, durante siete años consecutivos, la proporción de cuencas con condiciones normales se mantuvo considerablemente por debajo de su promedio histórico.
Las reservas continentales de agua dulce también presentan una tendencia descendente desde mediados de la década de 2010. Este indicador comprende el agua almacenada en ríos, lagos, embalses, suelos, acuíferos, nieve y hielo, por lo que su disminución refleja alteraciones que trascienden los episodios individuales de sequía.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, comparó estas reservas naturales con una cuenta de ahorros que históricamente permitía enfrentar periodos secos. La organización advirtió que el agotamiento de esos recursos reduce la capacidad de recuperación de los sistemas hídricos y aumenta su vulnerabilidad frente a nuevos fenómenos extremos.
África y Asia enfrentan una exposición desproporcionada
La distribución de los impactos hídricos tampoco es uniforme. Según la OMM, África y Asia concentraron al menos la mitad de los fenómenos extremos relacionados con el agua registrados durante los últimos cinco años, así como más del 80 % de las muertes notificadas asociadas con esos acontecimientos.Durante 2025, varios países africanos experimentaron inundaciones graves, mientras el sur y sureste de Asia enfrentaron ciclones tropicales y lluvias monzónicas intensas. La organización documentó hasta 3,600 muertes relacionadas con estos fenómenos en países asiáticos afectados, entre ellos Sri Lanka, Pakistán, Vietnam, Indonesia, Tailandia, Malasia y Filipinas.
La situación presenta una dificultad adicional: las regiones más castigadas por los desastres hídricos figuran también entre las menos representadas en los sistemas internacionales de observación hidrológica. Aunque la disponibilidad mundial de datos ha mejorado, la OMM reconoce que persisten importantes vacíos de información en África y Asia.
Estas deficiencias dificultan la comprensión de los cambios que experimentan las cuencas hidrográficas y limitan la información disponible para planificar medidas de prevención, adaptación y respuesta ante emergencias. La organización insiste en fortalecer el intercambio de datos y los sistemas de alerta temprana, especialmente porque los efectos de las alteraciones hídricas pueden extenderse entre países que comparten ríos y otras fuentes de abastecimiento.
La ONU advierte que numerosos sistemas ya enfrentan una «bancarrota hídrica»
La gravedad de estos hallazgos coincide con las conclusiones de un informe publicado el 20 de enero de 2026 por el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH), titulado Global Water Bankruptcy: Living Beyond Our Hydrological Means in the Post-Crisis Era.
La investigación plantea que las expresiones tradicionales de «estrés hídrico» y «crisis del agua» resultan insuficientes para describir las condiciones de numerosos territorios. En algunos sistemas, la extracción excesiva, la contaminación, la degradación de los suelos y la pérdida de reservas naturales han provocado daños persistentes que impiden regresar fácilmente a los niveles históricos de disponibilidad de agua.
El concepto de bancarrota hídrica describe precisamente esa condición estructural. Se produce cuando las extracciones de agua superan de manera persistente la capacidad de renovación del sistema y el agotamiento de sus reservas naturales ocasiona daños parcialmente irreversibles dentro de escalas temporales relevantes para la sociedad.
Kaveh Madani, director del UNU-INWEH y autor principal del informe, advirtió que numerosas regiones ya consumen agua por encima de sus posibilidades hidrológicas. La investigación propone abandonar una respuesta centrada exclusivamente en emergencias temporales y avanzar hacia una gestión que reconozca los límites reales de los sistemas hídricos, proteja sus reservas naturales y atienda las desigualdades sociales asociadas con el acceso al agua.
Una advertencia que trasciende las fronteras
La crisis hídrica global no se limita a la disponibilidad inmediata de agua potable. También compromete la producción de alimentos, la generación de energía, la salud pública, la estabilidad económica y la capacidad de las comunidades para enfrentar fenómenos climáticos extremos.
Los nuevos hallazgos de la OMM y la Universidad de las Naciones Unidas apuntan hacia una misma preocupación: la pérdida sostenida de reservas naturales reduce el margen de respuesta de las sociedades ante nuevas sequías, inundaciones y alteraciones del ciclo hidrológico. Aunque sus investigaciones examinan dimensiones diferentes del problema, ambas coinciden en la necesidad de fortalecer la protección y gestión de los recursos hídricos.
Para Puerto Rico, donde la seguridad del abastecimiento de agua constituye una preocupación social y de infraestructura, estos hallazgos ofrecen un marco internacional desde el cual examinar la importancia de proteger las cuencas hidrográficas, conservar las reservas disponibles y fortalecer la capacidad institucional de respuesta. La experiencia local y las tendencias mundiales no son idénticas, pero ambas colocan la gestión del agua entre los asuntos esenciales para el bienestar colectivo.
La advertencia científica es clara: el problema ya no consiste únicamente en enfrentar periodos de escasez, sino en evitar que el deterioro acumulado de las reservas naturales comprometa permanentemente la capacidad de las sociedades para disponer de agua.
Periodismo Independiente con Propósito.
Fuentes documentales principales
- Organización Meteorológica Mundial (17 de septiembre de 2026). La OMM advierte que las tendencias hídricas recientes acarrearán graves consecuencias. Fuente primaria de las cifras sobre glaciares, caudales fluviales, reservas de agua y fenómenos extremos.
- Universidad de las Naciones Unidas (20 de enero de 2026). Global Water Bankruptcy: Living Beyond Our Hydrological Means in the Post-Crisis Era. Informe científico sobre la bancarrota hídrica.
- Universidad de las Naciones Unidas (20 de enero de 2026). World Enters “Era of Global Water Bankruptcy”. Comunicado institucional sobre los hallazgos y sus implicaciones.
- Madani, K. (2026). Water Bankruptcy: The Formal Definition. Artículo académico que desarrolla la definición científica del concepto.
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